Don Pedro Díaz de Oseja, "El Arcediano".

El Arcedianazgo de Villaviciosa.

Fragmento de mapa de España, 1650. Fuente: Biblioteca Nacional.

En la iglesia, data del siglo IV, el Arcediano o Archidiácono, que se va configurando como "el otro yo" del obispo en el gobierno de los clérigos y la gestión de los negocios, y durante muchos siglos, aparece como la primera dignidad en los cabildos catedralicios. Tenía potestad sobre los arciprestes rurales, párrocos y demás presbíteros, convocaba sínodo diocesano, unía y desmembraba beneficios e imponía censuras.

En la diócesis de Oviedo, la práctica de dividir la diócesis en varias demarcaciones con un arcediano al frente de todas ellas se debió introducir a finales del siglo XI, principios del XII. Así pues, comenzando por el arcedianato de Benavente, se organizan entonces los demás arcedianatos: Ribadeo, Tineo, Villaviciosa, Grado, Gordón y Babia.

El arcedianazgo de Villaviciosa comprendía los arciprestazgos de:
Villaviciosa, Nava y Cabranes, Colunga, Ribadesella, Cangas de Onís, Piloña y Parres, Ponga y Amieva, Cabrales, Llanes, Ribadedeba y Peñamellera.

En total eran unas 150 parroquias, lo que suponía una gran parte de la provincia, teniendo también en cuenta, que dentro de este territorio figuraban los importantes puertos de Villaviciosa, Ribadesella y Llanes.

Don Pedro Díaz de Oseja obstentó el cargo de arcediano de Villaviciosa durante el período comprendido entre 1621 y 1665, que coincide con el reinado de Felipe IV. Reinado que está caracterizado por la guerra de los Treinta años, junto con las guerras de Francia, Cataluña y Portugal.


Fuente documental:
Eutimio Martino, "Hombres de Sajambre, Leyenda de los dos hermanos", ed. Diputación provincial de León, León 1987, pp. 41-42.

 
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