Don Pedro Díaz de Oseja, "El Arcediano".

Biografía

Pedro Díaz de Oseja más conocido como el Arcediano, nació en Oseja de Sajambre en el barrio de Las Cortes, en el año 1583. Su padre Diego Díaz, que era escribano y un modesto ganadero, era natural de Oseja, y su madre Juana Fernández era natural de Bulnes. De niño se va a Cabrales con los parientes de su madre, hasta que a los 12 años se marcha a Oviedo para hacer estudios, al seminario del obispo Diego Aponte, a quien sirvió hasta que tiene que irse a Málaga como obispo en 1598.

Con 16 años de edad, al disolverse el seminario de Aponte, al igual que los otros seminaristas se encontró en la calle. Por aquel entonces, el canónigo de Oviedo Diego Pizarro, que era canónigo desde 1589, y representante del cabildo asturiano en el tribunal del nuncio de su Santidad (sito en Madrid), siendo posteriormente miembro del citado Tribunal en 1606, lo acogió como fámulo (sirviente) y a la par estudiante, así de este modo Pedro Díaz puede seguir los estudios eclesiásticos. Se sabe que por estas fechas frecuentó el Colegio San Matías de los Jesuitas de Oviedo.

Es de suponer que en 1604, Pedro Díaz acompaña a Madrid a Diego Pizarro que desde 1600 figuraba como agente en Madrid de los negocios del Cabildo de Oviedo. Se va al Palacio del Nuncio de Su Santidad de Madrid, también como fámulo, y frecuenta el Colegio Imperial de los Jesuitas (actualmente San Isidro) y el Colegio de Santo Tomás de los Dominicos, de la calle de Atocha. Es allí donde prosigue con los estudios necesarios para su ordenación sacerdotal, y tras varias tentativas, consigue finalmente que se le examine para beneficio curado ante el obispo de León y famoso predicador Francisco Terrones del Caño, en 1611, aunque el examen se realiza en Madrid. Por aquel entonces tiene lugar su ordenación como sacerdote, y a partir del 17 de julio de 1612 con 29 años de edad ya figura como clérigo presbítero de la diócesis de León y notario apostólico de la audiencia y tribunal del nuncio de Su Santidad en la villa de Madrid.

Cuando Pedro Díaz sale de Oseja, en 1595, era cura de esta villa Juan González de Prada. Pero en 1609, cuando Pedro Díaz aun no se había ordenado sacerdote, Prada ya no se encuentra al frente de la parroquia si no en la cárcel eclesiástica de Madrid, acusado por Pedro Díaz, de compra de curato o simonía. Desde entonces hasta 1621 se produce una serie de litigios entre los dos, que llevan a que se alternen la posesión del curato de Oseja. Durante los años, que por este litigio, el curato estuvo en posesión de Prada, los vecinos le rechazan y se niegan a pagar los diezmos, siendo condenados por el provisor a excomunión y a pagar una multa de 200 ducados a los desobedientes. Esta declaración de rebeldía se manifiesta el 1 de Noviembre de 1618, fiesta de todos los Santos, en Soto, José de la Caneja, cuñado de Pedro Díaz, obligó a Prada de desistir de la misa. Mientras que a los vecinos de Oseja se les excluye de las Horas y Oficios Divinos por contumaces.

Con anterioridad al 23 de junio de 1620, Pedro Díaz se encuentra en Roma, y allí va a permanecer no menos de cuatro años. No se sabe realmente si la causa de su estacia en Roma es el pleito con Prada. Estando en Roma sudece la muerte de Toribio Arenas de Posada, Arcediano de Villaviciosa. Debido a las buenas relaciones que D. Pedro tenía con la curia romana, ya que conocía a muchas figuras que habían pasado por la nunciatura de Madrid, Díaz opta a esta Dignidad. Así el 1 de marzo de 1621 el Papa Gregorio XV firma las bulas de nombramiento de Arcediano de Villaviciosa a favor de D. Pedro Díaz de Oseja. Tras confirmarse su limpieza de sangre, requisito previo para ser nombrado Arcediano, el 4 de septiembre de 1624, con 41 años de edad, se incorpora al cabildo de la catedral de Oviedo.

Cuando es nombrado arcediano figura como Licenciado en cánones, más tarde alcanzaría el título de Doctor, destacando por su defensa de los derechos de la dignidad arcedianal, estando al frente de del poderoso grupo de los arcedianos. En aquella época, las disposiciones del Concilio de Trento amenazaron seriamente del poder de los arcedianos.

El arcediano fallece en 1665 a los 82 años de edad, no antes de dejar un testamento, que representa el mejor testimonio de la grandeza de este personaje. En el citado documento, el arcediano dispone de la total donación de sus bienes al prójimo. Que desglosaremos en el siguiente capítulo.


Fuente documental:
Eutimio Martino, "Hombres de Sajambre, Leyenda de los dos hermanos", ed. Diputación provincial de León, León 1987, pp. 11-47.

 
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