Oseja de Sajambre

La Cuna del Sella

El Municipio de Oseja de Sajambre representa la cuna del río Sella. Ya que en un rincón de este Municipio, olvidado y lleno de silenciosa paz, muy próximo al collado de Pontón y a pocos metros de la carretera, nace una fuentecilla transparente como un diamante. Se llama Jonseya. Este es el nacimiento del río Sella, un arroyo diminuto que corre lleno de temblor y cobardía.

Cuando llega a Berrrunde es un torrente. Las cumbres lejanas le mandaron las lágrimas de sus nieves, y de las infinitas fuentes del valle recibió tal caudal. Su paso es impetuoso y bravío.

En medio del valle, la airosa Pica de Ten corta el paso al Sella y detiene su marcha, lugar donde las truchas dominan en el verde intenso del agua.

Vencedor y triunfante corre en busca de los pozos de las Paniellas para deslizarse más lentamente hasta Corvarcil, donde comienza el desfiladero. El río contempla la lóbrega estrechez del tajo, y el Sella se despeña lanzando agudos clamores. La carretera no abandona el río, los dos se deslizan por la barrancada para pasar por un desfiladero que es único en el mundo, el desfiladero de los "Beyos". Horada la peña, perfora túneles, salta por puentes increíbles, todo es pujante y bravío, que gime a más de cien metros de profundidad.

En el puente de Angoyo nos despedimos de las tierras leonesas y llenos de reverencia nos descubrimos para testimoniar nuestra efusiva gratitud. Ya, grave y silencioso, sigue su rumbo por tierras asturianas, donde obtiene altas cotas de popularidad. En sus aguas se celebra el afamado "Descenso" internacional que reúne a cientos de palistas venidos de todas partes del mundo.

Virgilio Díaz Vega.

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El Sella en la historia

El río sella nace en Pontón, cara norte, donde una fuente llamada "Jonseya" lleva su nombre. Sus afluentes a derecha e izquierda, son pricipalmente La Agüera (Soto) y Zalambral (Pío) respectivamente, configuran el valle de abanico llamado Sajambre, que se recuesta en la Cordillera Cantábrica, desde Arcenorio a occidente hasta Peña Santa a oriente. El río Sella es mencionado por Mela, en el s. I, como Salia.

Sajambre con sus formas medievales (Saliamne...) conservó sal-, el radical antiguo del nombre del río, mejor aún que Sella. También lo conservó Sal-ambre (Soto) un formante del Dobra, que a su vez es afluente del Sella ya cerca de Cangas de Onís. En cambio, Oseja, en la Edad Media Oselia, refleja la forma Selia, ya evolucionada que presagia Sella.

El Sella es un río profundamente histórico porque, a la llegada de los romanos, él servía de límite a dos tribus mayores, como los cántabros, al oriente, y los astures, a occidente, una demarcación que adoptaron ellos en adelante para sus conventus jurídicos.

Todos fueron conquistados por Augusto entre los años 27-19 antes de Cristo.

Entre dos campañas iniciales contra los cántabros, la guerrilla por el Esla (Astura) que fue límite al sur entre cántabros y astures, más la batalla de Bergida, en Burón, y el asedio al Monte Vindio (Picos de Europa) se hallan las fuentes del Sella con su valle de Sajambre.

Un rasgo peculiar de aquella primitiva división de cántabros y astures ha permanecido en el habla popular hasta nuestros días: aspiración de la h- al oriente (jaba, jarina, jiyo) frente a la pronunciación de la f- latina a occidente (faba, fariña, fiyo).

Eutimio Martino Redondo.

 
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