Oseja de Sajambre

Reseña Histórica

Oseja al igual que el resto de los pueblos del valle de Sajambre formó parte de lo que en la alta edad media se denominó Primorias (territorio dominado por D. Pelayo y germen de lo que posteriormente fue el Reino de Asturias). Entre el 718 y el 722 estas montañas fueron el lugar elegido por D. Pelayo para preparar la rebelión que culminó en la victoria cristiana de Covadonga, apoyado por los habitantes de estas montañas.

Es en 1208 cuando los condes Fernando Flaínez y Elvira cambian todas las posesiones del monasterio de Oselia (Oseja) por otros terrenos a Sahagún, quien ya estaba interesado en este valle desde tiempo atrás, concretamente desde que a finales del 999 había recibido una donación de Fernando Vermúdez y su esposa Elvira -abuelos precisamente de la condesa Elvira antes citada- delimitada por Sajambre y en la que se menciona expresamente "el sendero de la vía de Sajambre".

Centro neurálgico del Concejo comienza a verse escrito su nombre a partir del año 999, al hacerse cargo el monasterio de Sahagún de la Iglesia de Santa María de Oselia con sus posesiones, templo alrededor del cual se formaron los distintos barrios y sobre el que se levantaría en 1855 la actual iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

Como pueblo de montaña que es, la forma de vida a lo largo de su historia siempre estuvo ligada a la ganadería y al pastoreo, prueba de ello son los múltiples invernales y chozas que salpican la geografía, constituyendo el cuidado de los prados y la recolección de la hierba en la época estival uno de los principales quehaceres para poder mantener los rebaños durante el blanco pero crudo invierno. A pesar de que el cultivo de la tierra se limitaba normalmente a cubrir el consumo familiar, en Oseja abundan los hórreos, construcciones de madera a semejanza de las de nuestros vecinos asturianos utilizadas para guardar la cosecha y proteger los utensilios de labranza de las inclemencias del tiempo, Y relacionados con la transformación de los cereales y el maíz, de cara al consumo, dan fe un molino movido por agua en El Buseco y varios hornos para hacer pan diseminados por la localidad, aunque se tiene noticias de que existieron muchos más.

El comercio exterior se limitaba al trueque de utensilios realizados con la madera de nuestros montes (yugos, cambas, huguetas, varas, etc. ), así como avellanas, nueces o castañas, por productos que aquí no había, dando lugar a las famosas "carreterías a Campos" en las que se suministraban principalmente de trigo, vino y orujo. En los tiempos difíciles la caza (corzos, rebecos, jabalís, liebres, etc.) fue otra de las riquezas a aprovechar, dando alegría a las ahumadas potas que descansaban al calor de "El Llar". Son muchos los afamados cazadores de los que aún se recuerdan sorprendentes anécdotas, ya que aunque no se necesitara para comer, siempre se practicó, había que eliminar a los enemigos de los rebaños, frecuentemente atacados por osos, lobos, raposos y alimañas dañinas.

Hombres ilustres y de fortuna nacieron en Oseja y, aunque vivieron fuera, muchos de ellos no se olvidaron del terruño, aportándole importantes beneficios. Caben destacar, por orden cronológico:

  • A Don Pedro Dìaz de Oseja "El Arcediano" (1583 - 1665), Arcediano de Villaviciosa, que culturizó la villa proveyéndola de maestro y escuela, creó una Obra Pía de cincuenta parejas de bueyes al servicio de los más necesitados, fundó una beca con 5.500 reales anuales en el Colegio San José de Oviedo para aquellos que quisieran seguir carrera, dejó una dote anual a cinco muchachas pobres de su parentela y otra para cuatro necesitados, reparó y amplió el camino de comunicación entre la meseta y Asturias, senda que hoy día lleva su nombre y que ya los romanos habían utilizado y mejorado para poder culminar la difícil conquista de los belicosos montañeses, dando a la vez un gran impulso a las intercomunicaciones sajambriegas, y un largo etcétera de actuaciones menores.

  • A los hermanos Don Ignacio (1769 - 1856), Obispo de Oviedo, y Don Joaquín Díaz - Caneja y Sosa (1777 - 1850), político liberal, diputado, senador y ministro de Gracia y Justicia en el gobierno de Istúriz, que pagaron la reconstrucción de la Iglesia en 1855, sufragaron dos becas en el seminario de Astorga y dos en el de León, e instituyeron la denominada "limosna", ayuda económica anual a repartir entre los más pobres.

  • A don Juan Bautista Piñán Alonso de la Bárcena (1812 - 1882) diputado que influyó para que la carretera general pasara por el pueblo. Y a otros muchos más, incluyendo los llamados "americanos", los de fortuna, una ínfima minoría comparado con los que embarcaron, que dieron un aire exótico a nuestros barrios con sus casonas y ayudaron a los parientes a salir adelante.

Este conjunto de pinceladas relevantes, sin duda hubo muchas más, conformaron la forma de ser de las gentes, la fisonomía de las calles, las características de los edificios, los detalles del paisaje y, en suma, lo maravilloso del enclave en que nos encontramos, invitándoles a que lo conozcan y lo disfruten.

 
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