Pío de Sajambre

Mina de Fluorita la Americana I y II.

Allá por los años 1920, Manuel Puente conocido como el tío Manolejo de Pío, recogió unas piedras que le llamaron la atención en Labraña, próximo a la majada de Yaete, guardándolas en el desbán de su casa. Con el tiempo resultaron ser espáto-flúor (fluorita).

Pasó el tiempo y después de la guerra civil cuando el encontrar una mina resultaba una riqueza, Pedro Fernández (Pedrón el de Pío) conocedor del hallazgo del tío Manolejo, se puso en contacto con un buscador de minas llamado Don Julio, el cual era vecino de Salinas. Don Julio, normalmente no las explotaba, pero si preparaba la explotación y luego las vendía.

El primer paso que dió fue solicitar en 1948 el permiso de investigación denominado "La Americana", poniendo como titular a su esposa Dña. Delia Valentín Herce. De acuerdo con Pedrón iniciaron los primeros trabajos consistentes en la instalación de un cable aéreo para el translado de mineral hasta las inmediaciones de Pío. Trabajo que dirigió un vecino de Corao, conocido por todos como Luis el del cable. Los calderos bajaban el mineral y subían vacíos, estableciendo una estación a mitad del recorrido en el Roblo (o la Cruceta).

Al principio el capataz de la mina fue Pedrón, pero más tarde lo sustituyeron por capataces con mejor formación. La juventud de Pío encontró trabajo y muchos se apuntaron al mismo tiempo que vinieron mineros de Asturias y Santander, de estos últimos algunos se casaron con mozas de Pío.

Pasaron unos pocos años cuando en 1951 D. Julio vendió la mina a D. José-Ramón Fernández González, vecino de Gijón y encargado del comercio y la distribución de Tabacalera Española en dicha ciudad. El importe de dicha operación fue de 10.000 Ptas., por 72% de la Mina y todos los permisos para la investigación, poco después le vendería el resto de la participación. A D. José-Ramón no le fue muy bien con este nuevo negocio y decidió vender la mina en 1961 a la familia Figaredo de Oviedo.

Previamente a esta transacción se realizó una valoración e inventariado de la mina la Americana realizada por José Durán Zaloña, ingeniero de Mina Ana (Berbes). En dicha valoración destacaban 2.000 m. de monocable y 700 m. de vaivén con sus estaciones de descarga. Unas reservas de 5.000 Tm. de mineral con un valor de venta de 1.000 Ptas/tm. y unos gastos de arranque de 200 Ptas/tm. y de 350 Ptas/tm. por transporte.

Sus nuevos propietarios explotaron la mina durante un par de años extrayendo alrededor de unas 1.500 Tm. de mineral de gran pureza. Después lo arrendaron a Minas de Villabona, S.A. que lo explota hasta 1976 mejorando los procesos de extracción.

Cuando la mina empezó a ofrecer escasas posibilidades se abandonó su explotación y se trasladó a algunos mineros a trabajar a las minas de Caravia. En el últimos tiempos de la explotación, cuando aparecieron las carrocetas, el mineral lo bajaban desde la mina a la estación del Roblo en carrocetas, ya que la línea de calderos colgantes que pasaba por Yaete daba demasiados problemas de mantenimiento.

Hubo que lamentar una muerte, la de Urbano Granda, que en la estación del Roblo un caldero le golpeó causándole la muerte.

El mineral arrancado se almacenaba en un depósito, desde éste y con la ayuda de un motor diesel de 10 cv. se subía mediante un cable de 100 m. de largo a una planta de concentrado que era alimentada con agua de manantial para limpiar el mineral. El mineral era escaso pero con una pureza del 99%, en principio lo transportaban en camiones a Ribadesella y de allí a Bilbao y luego a San Juan de Nieva (Avilés), más tarde lo mezclaban con mineral de la mina de Caravia, que era de menos pureza, para tener buen mercado.

Para dar servicio a las carrocetas que bajaban el mineral se construyó una rudimentaria pista subvencionada por el estado que es la que hoy se usa para subir con vehículos todoterreno a Yaete.

En los momentos de máximo rendimiento llegaron a trabajar unas 50 personas, con grandes limitaciones de medios técnicos, la mina estaba escasamente mecanizada. Los barrenos se realizaban a martillo, los materiales como los raíles de las vías de las galerías que pesaban 40 kg. y medían 2,5 m., se transportaban a hombro desde Pío hasta la mina pagando el viaje a 5 ptas.

Los operarios normalmente vivían a pie de mina puesto que el viaje a Pío por aquellos caminos rondaba la hora y media. Las provisiones de alimentos se enviaban utilizando las líneas de calderos, y debido que en el invierno la nieve dificultaba mucho el ascenso a la mina, muchos operarios realizaban el camino colgados de la linea de calderos de retorno, a pesar de que ello estaba totalmente prohibido.

La mina la Americana fue sin duda alguna la mayor explotación industrial que ha existido en el valle de Sajambre. Todas las actuaciones que se realizaron para la instalación de la línea de calderos se vivieron como espetaculares logros de ingeniería. Los que allí trabajaron aún recuerdan el día que llegó el denominado volante, que no era más que una gran polea de mucho peso para la línea de transporte. Que hubo de ser subida por la pista con 6 parejas de bueyes, lo cual supuso un gran derroche de medios técnicos y humanos.

Galeria de fotos de la mina la Americana:

 
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