Soto de Sajambre

Majada de Vegabaño

Más conocida por los naturales de Soto como la Vega de Abaño, es una pradera situada a 1.432 m. de altitud a los pies de Peña Santa de Castilla. Un lugar de extraordinaria belleza que no deja indiferente al visitante, siendo una de las zonas más espectaculares que existen en los picos de europa, aunque sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de los turistas que visitan el parque nacional. No así para los amantes del senderismo y la escalada, que la visitan con mucha frecuencia, ya que Vegabaño es un lugar ideal para practicar el senderismo debido a la gran cantidad de rutas que pasan por la citada majada. Asimismo es un lugar de paso obligado para quienes deciden intentar escalar la cara norte de Peñasanta de 2.596 m. de altura.

Repartidos por toda la majada se encuentran multitud de chozos que eran utilizados para el pastoreo. A día de hoy, si no todos, sí la gran mayoría de los que había, han sido restaurados por sus propietarios, devolviendo a la majada un aspecto muy parecido al que tenía en los años en que Sajambre disfrutaba de su máximo explendor.

La majada de Vegabaño es un inmenso paraje rodeado de un extenso bosque de hayas y robles, que junto con la grandiosidad de los picos que la flanquean, gobernados por la verticalidad de Peñasanta y bañados por el río Dobra, hacen de este lugar uno de los sitios más bellos del valle de Sajambre.

En sus bosques podemos conocer hayas y robles centenarios, con formas extrañas y caprichosas, multitud de fauna y una extensa flora. Cercano a Vegabaño camino del Frade se puede visitar el Roblón de Cuestafría, árbol milenario que probablemente sea de los más gruesos de toda la península ibérica, un ejemplar que posee un tronco de más de 6 metros de perímetro y 18 metros de altura.

Aspectos históricos de la Majada de Vegabaño:

Un aspecto no muy conocido por la gente que visita esta majada, es que en ella se han localizado varios monumentos funerarios megalíticos que se inscriben en el conjunto de los 212 censados hasta el dia de hoy en la comarca de los Picos de Europa, construidos a lo largo del IV y III milenio a.C. por poblaciones de pastores y agricultores que poseían una cultura material asignable a los periodos Neolítico y Calcolítico.

En la primera mitad del siglo XX, esta majada como otras majadas repartidas por todo el valle de Sajambre, representaba el medio de vida de sus habitantes. Eran muchos los pastores que en los meses estivales vivían en ella realizando las tareas de ordeño, elaboración de manteca y cuidado del ganado. Normalmente eran los jóvenes los que realizaban estas tareas, bajando al pueblo solo para entregar la leche y la manteca en casa.

Las majadas eran como prolongaciones de los pueblos, con una vida social muy concurrida, para emplear los ratos de ocio los pastores construyeron boleras, no había majada en Sajambre que no tuviera una bolera para poder echar una partida de bolos con los amigos. Debido a la creciente despoblación que ha venido sufriendo el valle en las últimas décadas, ya son muy pocos los pastores que todavía frecuentan esta majada, pero aun sobrevive algún ganadero que se resiste a abandonar la profesión y mantiene esta tradición.

En 1966 Claudio Díaz-Caneja, natural de Soto de Sajambre, financia la construcción del refugio de montaña que existe en la actualidad, donándolo posteriormente a la Diputación de León. Esta iniciativa hizo figurar a Vegabaño en el mapa como destino turístico, impulsando el desarrollo turístico del valle, creándose campamentos de verano en Vegabaño.

Hoy en día este refugio da apoyo logístico a inumerables montañeros que lo utilizan como campamento base para acometer sus rutas de senderismo y actividades de escalada.

 
Diseñado por Fundación El Arcediano