Soto de Sajambre

El Potro de Herrar

En la zona de las fuentes junto al lavadero, se encuentra el "Potro de Herrar". El actual potro que existe en Soto es una réplica de uno ya desaparecido que se encontraba en el Barrio del Casar, esta réplica fue construída en 2010 por el artesano Benito Martino. El potro es un elemento que representa muy bien el modo de vida de los sajambriegos de los siglos XIX y primera mitad del XX.

Situado en un bonito lugar rodeado de fuentes y regatos, el potro de herrar se ha convertido en uno de los lugares de interés turístico y de recomendada visita que ofrece el pueblo de Soto.

Historia del Potro:

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El potro servía para inmovilizar a bueyes o vacas y colocar los "callos", herrajes de hierro sujetos con clavos a la pezuña del animal. Se compone de cuatro postes de madera unidos entre sí formando un rectángulo de medidas tales que dentro cupiera el animal.

La cabeza se sujeta en la parte que se llama "camella" por medio de unas correas denominadas "cornales". Las patas delanteras del animal se apoyan en unos postes sujetos al suelo llamados "manales", mientras que las patas traseras se sujetan a un "travesón" o "armón" de forma que las pezuñas queden hacia arriba para facilitar la tarea del herrador.

Todo esto después de elevar al animal por medio de un torno lateral y unos "cinchos" que por debajo del pecho y la tripa lo elevan de forma que se queda sin apoyos en el suelo.

El herraje era muy importante en Sajambre, por ser los caminos muy pedregosos y sin herrar las pezuñas se gastaban muy rápidamente. Los bueyes eran los principales animales de tiro, pues los caminos son todos en cuesta y además de los trabajos cotidianos como el arar, abonar, transportar hierba, leña y piedra, una vez o dos al año, iban a Tierra de Campos.

Con la instalación de este potro, los vecinos complementaban su economía trabajando como carreteros. Durante la primera mitad del siglo XX la actividad de los carreteros fue muy amplia en el concejo, pues casi era el único medio para el transporte de materiales, alimentos y mercancías. Aprovechando la gran cantidad de madera de nuestros montes se hacían yugos, palas de aventar el trigo, arados, etc., con todo el carro cargado de estos trabajos de artesanía de madera se dirigían a los pueblos de Castilla donde se cambiaban por trigo, legumbres, vino, orujo, etc. Esto les llevaba hasta tres semanas de pueblo en pueblo, evitando las carreteras principales pues el trigo estaba intervenido y por lo tanto prohibido comerciar con él.

De vuelta tenían que moler el trigo en algún molino de los que encontraban por el camino, regresaban al pueblo con el carro cargado hasta con más de mil kilos de harina y de otras mercancías.

El último potro que hubo en Soto se encontraba en el barrio del Casar, estaba junto a la antigua fragua y fue retirado para ampliar la calle allá por el año 1970. El último herrero propiamente dicho, se llamaba Gregorio Martino, que trabajó hasta los años 50, después aunque se seguía herrando ya no se trabajaba en la fragua. Más tarde, con la llegada de los tractores, hizo que se terminara la vida del "potro".

"Sirva este potro, de homenaje y agradecimiento a nuestros padres y abuelos, que tanto trabajo y esfuerzo les costó traernos el pan de tan lejos, así como a los bueyes."

Benito Martino.

Constructor del actual potro de herrar

 
Diseñado por Fundación El Arcediano