Soto de Sajambre

Reseña Histórica

Soto al igual que el resto de los pueblos del valle de Sajambre formó parte de lo que en la alta edad media se denominó Primorias (territorio dominado por D. Pelayo y germen de lo que posteriormente fue el Reino de Asturias). Entre el 718 y el 722 estas montañas fueron el lugar elegido por D. Pelayo para preparar la rebelión que culminó en la victoria cristiana de Covadonga, apoyado por los habitantes de estas montañas.

Las tradiciones del pueblo de Soto están marcadas por una enorme influencia asturiana, no solo motivada por su proximidad geográfica con el Principado, si no porque en el pasado formó concejo con Amieva como así lo atestiguan pruebas documentales datadas en 1308.

Desde la baja edad media la actividad económica se basa en la ganadería fundamentalmente, siendo muy abundantes los productos derivados de la leche. Este hecho caracterizó el paisaje de Soto, al dedicar grandes extensiones de terreno a los pastos.

La agricultura fue complementaria a la ganadería, basándose en el cultivo de cereales, legumbres, hortalizas, lino y tila. La artesanía de la madera fue una actividad que tuvo un gran desarrollo, fabricando madreñas y aperos de labranza que luego se vendían en tierra de campos a cambio de cereales y vino. Todos los vecinos eran unos excelentes artesanos de la madera, pero merece especial mención Pedro Martino. En la actualidad son muchos los vecinos que todavía trabajan la madera a modo particular, conservando hasta nuestros días las costumbres de nuestros antepasados. En este sentido destacan por sus trabajos de madera José-María Díez (Pepín), Fernando Martino y Benito Martino.

Durante los siglos XIX y XX muchos habitantes de Soto emigraron a América en busca de mejores oportunidades. Entre ellos caben destacar por orden cronológico:

  • Félix de Martino (1859 - 1924), que emigró a México y fue yerno del afamado indiano natural de Colombres D. Iñigo de Noriega. En México realizó prósperos negocios textiles y petrolíferos que hicieron que llegara a poseer una importante fortuna personal. Como otros sajambriegos que emigraron a América, no se olvidó de su pueblo y de sus familiares y una parte de esa fortuna la donó al pueblo.

    En la actualidad y a consecuencia de esto, el pueblo de Soto posee un patrimonio, fruto del legado de Félix de Martino, que con con el paso del tiempo y su puesta en valor se han convertido en lugares de extraordinario interés turístico. En este sentido cabe destacar la escuela museo, que es una escuela rural única en España, la fábrica de la luz, los lavaderos, el jardín botánico, la actual carretera de acceso Soto y otras obras menores.

  • Claudio Díaz-Caneja, que emigró a México y más tarde volvió al pueblo y realizó importantes inversiones en Soto y en Oseja, construyendo en la década de los los 50 el actual hotel de Soto y posteriormente el hotel de Oseja. Costeó y donó el Mirador de Vista Alegre y el actual refugio de Vegabaño, dando un gran impulso a la economía sajambriega. Hasta entonces la economía sajambriega estaba basada en la ganadería y con sus iniciativas desarrolló el sector turístico en el valle, logrando que Sajambre obtuviera en la década de los 70 unas infraestructuras turísticas de un alto nivel para la época.

Este conjunto de pinceladas relevantes, sin duda hubo muchas más, conformaron la forma de ser de las gentes, la fisonomía de las calles, las características de los edificios y los detalles del paisaje. Todos estos aspectos han hecho del pueblo de Soto uno de los pueblos más bellos de todo el norte peninsular.

 
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