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Soto de Sajambre

Soto está enclavado en pequeño valle, conocido como el valle de Soto, en la zona alta de Sajambre, a los pies de Peña Beza y flanqueado por Peña Santa. En este pequeño valle nace un afluente del Sella, el río Agüera, que atraviesa el pueblo y sus prados, para más adelante hacer su entrada en la parte ancha del valle de Sajambre, precipitándose al vacío por el salto de San Pedro, formando la cascada más alta de todos los Picos de Europa.

A los pies de Peña Beza y flanqueado por la inmensidad Peña Santa, tradicionalmente se le ha llamado el "Jardín de Peña Santa" y se encuentra a 930 m. de altitud rodeado de una basta extensión de exuberantes hayedos, que junto con los picos y la afamada majada de Vegabaño, conforman un paisaje de enorme belleza, siendo uno de los lugares más bellos de todo el norte peninsular. Todos estos aspectos hicieron que el escritor José-Ramón Lueje lo describiera con la siguiente frase:

  • "Soto es el más bello pueblo de montaña conocido, dentro del mejor cuadro de la más prodigiosa naturaleza".

El pueblo de Soto conserva múltiples construcciones arquitectónicas de gran belleza, que muestran todos los elementos característicos de la arquitectura tradicional del valle de Sajambre. Abundando las casas construidas en piedra con bonitos corredores (balcones) o galerías de madera, que junto con el entorno, hacen de Soto el destino perfecto para los amantes del turismo rural y de la fotografía.

Soto ha sabido conservar una gran cantidad de elementos arquitectónicos, naturales y culturales, que hacen del pueblo un museo al aire libre, que no deja indiferente al visitante. En la actualidad, es un extraordinario punto de partida para iniciar rutas de senderismo por el interior del Parque Nacional, siendo visitadas por numerosos amantes del montañismo a lo largo del año.

Fiestas y Eventos

Fiestas Patronales de Ntra. Sra. de las Nieves:

El 5 de agosto de cada año, en Soto se celebran las fiestas en honor a su patrona la Virgen de las Nieves. A ella acuden todos los hijos del pueblo, para celebrar un día de encuentros familiares y de entretenimiento. La fiesta se inicia el día 4 por la noche con la en encendido de la hoguera, un rito ancestral que año tras año se sigue conservando, y se prolonga los días 5 y 6.

Fieles a sus tradiciones, los vecinos se congregan para procesionar con su patrona por las calles del pueblo al son de los acordes de gaita y tambor, para seguidamente subastar el ramo como viene haciéndose desde tiempos inmemoriales.

En las casas se degustan los banquetes de productos típicos de la tierra que se preparan para ese día, en compañía de familiares, vecinos y amigos que vienen de los pueblos cercanos. Por la tarde se celebra un torneo de bolos, esta tradición congrega tanto a vecinos de Soto como del resto de pueblos del valle que vienen a competir. Lejos quedan los tiempos en los que atravesando las montañas, acudían muchos vecinos asturianos del concejo de Amieva para competir en este ancestral juego que es una combinación de fuerza y habilidad.

Las fiestas transcurren entre multitud de actividades deportivas, concursos gastronómicos y verbenas, dando un aire de alegría al pueblo que año tras año sirve para conservar una tradición heredada de nuestros antepasados.

Fiesta de la Matanza:

El último fin de semana de noviembre de los últimos años, viene celebrándose esta fiesta que reúne a vecinos y visitantes alrededor de un rito muy importante en estas montañas, la matanza del "gocho". Esta fiesta representa la puesta en valor de una tradición, que reunía una vez al año, a vecinos y familiares, con el fin de preparar los productos que se obtenían del cerdo.

Este tipo de celebración tiene como objetivo, poner en valor los aspectos antropológicos de la matanza. La matanza suponía un elemento muy importante para las economías domésticas de los habitantes del valle, ya que el cerdo había sido criado durante todo el año, para obtener una cantidad de carne que sirviera para paliar las necesidades de alimentación de la familia.

En esta fiesta se puede conocer, las vestimentas tradicionales, dado que las paisanas lucen sus atuendos más típicos, las tradiciones de los matarifes y de todos los que participan en este trabajo, así como degustar productos derivados del cerdo, que tradicionalmente se han elaborado en este valle.

 
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